7+5=11

El matemático Satnislaw Ulam solía (hablando de los procesos cerebrales que informan el pensamiento) contar cómo de muchacho pensaba que tanto la rima como la métrica de un poema estaban al servicio de una especie de máquina automática productora de originalidad. Es decir, que los tradicionales recursos formales de la poesía no seguían ahí sino para forzar al lenguaje a encontrar nuevas asociaciones y poder, de ese modo, escapar de los encadenamientos rutinarios y de las inercias mentales. [Seguir leyendo en Patreon]

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